Triunfador de la Feria 2014

Regusto de tarde triunfal

Decíamos ayer… ¡qué gran forma de conectar con la tarde soberbia que protagonizó El Juli, con 4 orejas y rabo el martes 16 de septiembre en lo que fue un cierre con broche de oro la feria de Murcia del año pasado!

Esa forma de conectar con el pasado, fue utilizada por el celebré poeta Fray Luis de León que fue procesado por la inquisición de Valladolid como sospechoso en materia de fe y encerrado cinco años en la cárcel de dicha jurisdicción. Después de ese tiempo privado de libertad, logró demostrar la falsedad de lo alegado por sus enemigos, y fue liberado. Entonces, volvió a su cátedra, y el primer día que se sentó en ella, después de los cinco años de prisión, ocurrió la anécdota con la que comenzamos hoy. El maestro fray Luis tenía la costumbre de recapitular cada día lo explicado el anterior, e invariablemente comenzaba con la sacramental frase: Decíamos ayer… Pues el día en que volvió a su cátedra, después de los famosos cinco años de ausencia, también comenzó con el acostumbrado: Decíamos ayer

En el caso de la Plaza de la Condomina, y a parte del festival a beneficio de la Aecc celebrado el pasado mes de marzo y que deparó interesantes momentos artísticos, las sensaciones con las que cerramos el pasado ciclo nos dejó un gran sabor de boca en la que fue la última de feria. Anunciados estaban Finito de Córdoba, “El Juli” y Miguel Ángel Perera. Cartel de figuras ante los toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés. Los dos de este hierro resultaron ser los mejores;  el lidiado en segundo lugar, premiado con la vuelta al ruedo, y el quito.

Ya hemos comentado en este mismo lugar, a la hora de analizar los coletudos que harán el paseíllo en septiembre en la capital pimentonera, que el diestro madrileño protagonista de la mejor faena del año pasado, es una primerísima figura del toreo desde hace más de 15 años. Además, en la presente temporada, Julián López “El Juli” proyecta en cada actuación a los aficionados un firme deseo de demostrar el lugar de peso y privilegio que ocupa dentro del escalafón de matadores. Sus obras taurinas conectan con los tendidos tarde tras tarde y este año ha sido el gran triunfador de la pasada feria fallera y ha abierto la puerta del encierro de la Feria del toro de Pamplona, gesta lograda por décima vez en esa misma plaza. El torero de San Blas que nació el año 1982 afirmó recientemente que en lugar en el que más libre se siente del mundo es toreando y eso se trasmite desde el andar por el albero hasta cada pase que da. Mente clara, aplomo, valor y gran conocedor de los terrenos, hacen que “El Juli” someta por ambos pitones a muchos de sus enemigos como por ejemplo, a los astados que le valieron para triunfar en pasado año en Murcia.

La gran tarde del madrileño comenzó en los lances de recibo al segundo de la tarde. El morlaco de nombre “Centinela”, herrado con el nº 159, de capa colorado y que dio en la romana 497 kg, tomó con codicia los engaños de Julián que se lució por verónicas ceñidas. En el caballo transmitió al picador la importancia de dejar al toro muy entero por lo que el lancero se empleó con cautela. Así, el de Cortés llego con mucha energía para emplearse ante los engaños que le ofreció el del barrio de San Blas. El burel salió suelto tras los primeros compases del tercio de muleta pero a base de bajarle la mano y ligar los pases con temple, “El Juli” lo metió en la canasta y logró que embistiera humillando con mucha clase. El maestro trabajó su triunfo lidiándolo con profundidad con pases sobresalientes tanto en los naturales como en los derechazos. Cualidades de bravo que el torero madrileño aprovechó entregándose por completo en el embroque mientras el animal acudía con codicia haciendo el avión. Su gran condición duró hasta el momento en el que con el público entregado, el torero finalizó con circulares y llevo a éste a ebullición, lo que generó que los asistentes pidieran con insistencia el indulto. Sin embargo, “El Juli” armó la toledana y ejecutó la suerte suprema dejando una estocada certera. De la presidencia asomaron dos pañuelos blancos para premiar el trabajo del matador y un pañuelo azul para despedir al astado con una vuelta al ruedo en el arrastre que lo condujo hasta el desolladero.

Para el momento de su segunda actuación, sus compañeros de cartel aún no habían tocado pelo. Sus sensaciones de triunfo, tras los dos apéndices auriculares de su primero logrados, se vieron que le resultaban insuficientes y el madrileño comenzó con los mismos argumentos la lidia al quinto. De manera que de nuevo se mostró firme desde que el morlaco salió por el portón de los sustos y se lució con la capa pese a la peor condición del Cortés. Sin embargo, la diferencia de clase con su hermano que se fue sin orejas al desolladero, hizo que “El Juli” realizara una exhibición total. En los momentos en que los elementos parecen ponerse en contra es cuando el madrileño saca, aún con más determinación, lo mejor de su esencia como matador. Mostró ideas claras, profesionalidad, experiencia y entrega para meter en la muleta a un animal que le costaba entregarse. La clave de la sensacional actuación ante el quinto vino cuando dominó al animal en el tercio de muleta. El burel echaba la cabeza arriba y no terminaba de emplearse ante los engaños que le ofrecía “El Juli”. Sin embargo, Julián desplego todo su repertorio de técnica con tiempos, distancia, profundidad y desplazamiento de la muleta sin dejarse topar que hicieron que los pases que se tragaba el Cortés  fueran tomando una ligazón armónica. Ligue y encuentro, lo esencial para transmitir en el arte de Cuchares como ocurrió de forma destacada en los larguísimos naturales aunque también por el pitón derecho hubo pases de mérito. Puso la guinda a tan redonda obra, sacando el valor que había mostrado durante toda la tarde, en primer plano. El burel se fue rajando y tomando los terrenos de la mansedumbre mientras el diestro le recortó la distancia enjaretándole unos pases finales que terminaron de poner la plaza en pie. “El Juli” cambio el estoque simulado por los aceros mientras escuchó diversos elogios desde los tendidos. Se hizo el silencio y “El Juli” interpreto de nuevo la suerte final de forma certera. Los pañuelos de nuevo asomaron en la presidencia y el jubiló de nuevo unió al respetable con el matador en la vuelta triunfal en la que paseo los dos apéndices auriculares y el rabo.

Las cuatros orejas y el rabo logrados por Julian Lopez “El Juli” ponen de manifiesto el hambre de triunfo que tiene esta consagrada figura del toreo y la tarde tan completa que realizó. El madrileño sentó cátedra en la pasada feria en una tarde que requiere para describirla de un amplio uso de la lengua castellana y que debería ser de obligado visionado para los nuevos aspirantes a toreros. Dos faenas diferentes ante dos astados de dispar condición que le sirvieron para lograr ese categórico triunfo.

Sin duda, ser testigo directo de lo acontecido en coso de La Condomina presenciándolo en directo fue la mejor de las recompensas para los miles de aficionados que se dieron cita aquella tarde en la última de feria. Muchos se marcharon toreando de salón y los compartieron en bares y restaurantes de Murcia durante aquella noche.

Julian Lopez “El Juli” demostró aquella tarde una de los aspectos que le identifica cómo gran torero y que ha compartido en varias entrevistas. Al madrileño no le llena el toro que va por inercia y en el que el maestro se limita a ponerse bonito. A él le gusta dirigir la embestida y que el animal se desplace sometido por él. Para Julián “sentirse con un toro así es maravilloso, un privilegio”.

 

Asimismo, “El Juli” es un maestro de inteligencia natural que se confiesa “ante todo pasional” y eso se transmite desde que se viste con el traje de luces. “Torear emociona y duele como amar”, ha compartido en más de una ocasión.

 

El diestro madrileño, que sacrificó una infancia de niño normal por su sueño de ser gran figura del toreo, saborea los instantes de felicidad que le brindan su familia y su profesión. Por eso, afirmó recientemente que “mi situación de felicidad personal me lleva a entregarme más, porque tengo más sentimientos que expresar. La felicidad da valor. Mis pasos personales me han llevado a involucrarme más en mi profesión”.

 

Así es Julián López “El Juli” un gran maestro que, decíamos ayer, dejó la feria del año pasado en todo lo alto y al que le mueven las emociones tanto en la salsa del toreo como en la vida. En septiembre nos encontraremos para vivirla juntos; él desde el albero y nosotros desde el tendido.

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